Las camillas
de masaje son, probablemente, el instrumento más importante para un profesional
de la salud o áreas relacionadas, ya que allí es donde el paciente se ubica al
momento de recibir su terapia o en este caso, sus masajes.
Excepto en
tratamientos alternativos como el masaje tailandés o el masaje Shiatzu, las camillas
de masaje no son un requisito importante puesto que los masajes se realizan en
colchonetas. Sin embargo, en centros estéticos que no incluyan estos masajes en
los servicios que prestan, son indispensables las camillas de masaje.
La oferta en
el mercado no se queda corta. Al respecto, los diseños de las camillas de
masaje se modifican de manera que el profesional tenga la oportunidad de elegir
los tipos de camilla adecuados para su práctica. Por eso, nunca está de más
replantearse la compra de uno de estos instrumentos siguiendo pautas precisas
como las que se van a mostrar brevemente en este artículo.
Pautas para elegir las camillas de masaje:
La primera
pregunta está relacionada con el tipo de tratamientos que van a ser prestados y
en cuáles específicamente se necesita una camilla, dado que en algunas
ocasiones las características de la camilla pueden ser modificadas levemente,
todo acorde a los tratamientos y al tipo de pacientes.
La segunda
pregunta tiene que ver sobre el lugar dónde serán prestados los servicios ya
que actualmente está la opción de comprar una camilla plegable si por momentos
el profesional desea hacer consultas o tratamientos a domicilio. Las camillas
de masaje portables son una buena opción en este caso y también vienen
hechas a partir de materiales más ligeros que hacen fácil el transporte de la
misma.
Como medida
general se recomienda comprar una camilla fija, ya sea para prestar servicios
desde un salón o centro especializado o desde la casa del terapeuta, y una
camilla plegable, si se presenta la ocasión de trabajar fuera de casa.
Las medidas
estándar de las camillas de masaje son 75 centímetros de altura y de anchura
variable entre los 60 – 70 centímetros. Para constatar que la altura de una
camilla de masaje es la adecuada se deben colocar ambos brazos estirados al
lado del cuerpo y apoyar los puños sobre la camilla. El resultado que se espera
es que los puños toquen la camilla sin doblar los brazos. Si la persona es más
alta o más baja se pueden encontrar camillas de masaje con altura ajustable.
Esto último también se recomienda si varios terapeutas van a trabajar con la
misma camilla.
El material de
las camillas de masaje es variable. Érroneamente muchos consideran que las
mejores camillas de masaje son las que están hechas de aluminio. Sin embargo,
también las tiendas especializadas ofrecen a sus clientes camillas hechas de
madera que son de excelente calidad.
También es
importante tener en cuenta que para cada tipo de tratamiento existe un tipo de
camilla. Hay tratamientos como la
reflexología y osteopatía que exigen camillas especiales para sus tratamientos.